viernes, 21 de octubre de 2016

EL VENEZOLANO ¿CAMBIÓ?

El Nuevo Venezolano

En la naturaleza todo evoluciona, pero mas con fines de supervivencia, a veces para bien otras para mal, y en estos últimos años, los venezolanos no hemos sido la excepción, producto de la difícil crisis moral, económica y política que golpea a esta tierra de Gracia, como llegamos hasta aquí es tema para un profundo análisis guiado por expertos en sociología y otras ramas de la ciencia, lo verdadero es que ha sido parte de un proceso que hoy día se manifiesta en toda su vileza y grandeza. Son tiempos en que el pensamiento egoísta predomina sin importar el prójimo y mucho menos el país, bíblico pues está escrito que este tiempo de corazones fríos llegaría.

El Oportunismo y La Costumbre

Para nadie es secreto la realidad que vivimos en cuanto a falta de todo: medicinas, alimentos, productos de aseo personal, materiales de construcción y repuestos automotrices (por mencionar los principales y de interés para el punto que deseo exponer). No me extenderé con las causas de porque llegamos a este extremo siendo un país con abundantes riquezas en el subsuelo y de impresionante diversidad geográfica digna de toda nación que desee potenciar el turismo. Esta escasez ha dado paso a un nuevo venezolano, el oportunista, ese que ve en la necesidad del vecino un negocio, a mi juicio vil y que ha creado toda una red de comercialización con el apoyo cómplice de quienes ostentan el poder o por cuenta propia. 

Ese amor por el dinero fácil, ha llevado a muchos a valerse de la necesidad de otros, para revender a precios con ganancias exorbitantes los productos escasos y muchas veces tan necesarios para la vida, como un insumo médico y los propios alimentos, bajo mi criterio hacerlo es muy aberrante, aprovecharse de la necesidad humana es algo con lo que nunca asocie a los  venezolanos, pero está pasando, esos miserables que tienen medicamentos o insumos médicos y que saben que de ellos depende la vida de otra persona, pero para ellos priva su amor al dinero, esos mismos miserables que saben que hay una madre que necesita alimento para su bebé y la ganancia es lo que vale para ellos, cuanta miseria y falta de valores, falta de humanidad.

Por otra parte, tocando el resto de los productos (materiales de construcción, productos de aseo personal, repuestos automotrices, entre otros) aunque no son necesarios para la vida, de igual manera los oportunistas revenden y eso pasa porque se les compra, proliferan grupos en redes como facebook dedicados a este "negocio", he abandonado grupos en whatsapp donde el tema es la reventa y aun siendo mis amigos, no existe ya el interés en saber cómo estamos, solo informar lo que fulano o sultano revende, qué fácil nos acostumbramos a este mal vivir, a dejar que se aprovechen de nosotros y aprovecharnos de otros, eso es lo que más asusta, la costumbre.

De Extender Los Brazos al Inmigrante a Ser Inmigrantes

Históricamente Venezuela fue un país receptor de inmigraciones planificadas y no planificadas, abrimos nuestras puertas generosamente a gente de todas las latitudes que veían en nuestro país una oportunidad para progresar, de allí todas esas características que poseemos de ser un pedacito del mundo en un solo gentilicio. En qué momento se nos perdió el país, inflación, delincuencia, escasez, todo se conjuga para que el nuevo venezolano sea ahora inmigrante, ya se me secaron los ojos de despedir tantas amistades, son muchas las familias separadas, todo por la búsqueda de vida de calidad, de tener de nuevo lo que teníamos en nuestro suelo, el arte cinético de Cruz Diez que adorna el piso del Aeropuerto Internacional de Maiquetía va perdiendo color, con cada paso de un venezolano que se va, ese piso va quedando gris.

Surgen dos bandos, los que se quedan critican a los que se van, dicen que nadie abandona a su madre cuando está enferma, pero lo cierto es que cada quien vive su realidad y decidir dejar la tierra donde están nuestros afectos, donde se crece, donde se vivió infinidad de alegrías por sus senderos de playa, llano, selva y montañas, eso duele. Afuera no es fácil, allá somos el extranjero, el ciudadano de segunda y hay que esforzarse por hacerse un sitio demostrando capacidad, es una oportunidad de llevar lo mejor de nuestro país y dejar de hablar mal de nuestra Venezuela, sino te quedas a luchar por ella tampoco la manches, limpia su nombre y da lo mejor para que sepan de que está hecha nuestra mejor gente. Son valientes los que se van y les admiro.

Por otro lado están los que se quedan, es imposible que un país entero migre, algunos no lo harán por falta de recursos, otros porque aun ven esperanza y deciden emprender, también es valiente quedarse y ver como en medio de tanto daño se puede buscar un destino, tampoco es fácil, ver como el vecino pasa hambre, como abandonan perros y gatos a su suerte en las calles, transporte público deficiente, servicios en deterioro por falta de mantenimiento (electricidad, agua, Internet, comunicaciones), interminables colas por alimentos, cantidad de anuncios pidiendo por medicinas, muertes y robos, el panorama no es alentador en un país tan polarizado, estamos ante el peor de los tiempos jamás vivido. También son valientes los que se quedan y les admiro.

Extraño Mi Venezuela

Me pregunto: ¿Dónde carajo está nuestra solidaridad? ¿Dónde coño está el venezolano que conocí?. Yo quiero al venezolano de siempre de regreso, ese que ayudaba a otro a empujar el carro cuando se le accidentaba, esos que hacíamos una vaca (colecta de dinero) para parar un taxi e irnos sentados unos encima de otros, esos que teníamos cualquier motivo para celebrar, esos que nos levantamos del asiento en un bus público para que una abuelita se siente, quiero salir sin miedo a la calle y no preocuparme por mi familia sino llega en la noche, quiero hacer compras donde quiera y de lo que yo quiera, no mas señalamientos por preferencia política. ¿Dónde estás Venezuela? ¿Qué pasó? Una respuesta me lo aclara todo, la ausencia de Dios en nuestros corazones, esa falta de temor a Él, ahora priva la falta de moral y una cosa conlleva a otra, familias separadas física y emocionalmente, amor al dinero, gobernantes corrompidos, instituciones mal lideradas por gente sin ética que han destruido las principales industrias. ¿Qué triste verdad?

Aun cuando mi verbo ha descrito lo más oscuro del nuevo venezolano, todavía hay semillas que prometen ser el cambio, no todo está perdido y en cada uno está la oportunidad de generar el cambio, desde nuestros hechos, actuando con Dios como guía, sembrando valores positivos, siendo ejemplo para muchos por nuestros actos, por nuestra salud emocional debemos creerlo y practicarlo, Venezuela está en nuestras manos y los venezolanos debemos seguir cambiando pero para bien, no para aflorar lo peor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario